junio 4, 2010 | En: General
El milagro de tener un nuevo corazón
Si la donación de un órgano es un gesto de humanidad, el éxito de una operación de este tipo es un milagro. La madre Amparo Chávez Díaz, fue operada el 5 de mayo pasado, recibió el corazón de un joven que murió de infarto cerebral.
Ella, tiene solo 45 años y sin embargo, la miocardiopatía dilatada que sufría, le iba a arrebatar la vida. Felizmente, y en un caso excepcional, se encontró no solo un donante sino el total de caracteristicas que un órgano de este tipo requiere antes de ser colocado en otra persona.
En la familia de la integrante de la orden de las canonesas de la Cruz, ya cuatro de sus familiares directos habían muerto a causa de su mismo mal.
Por eso aquella noche en que se inició la operación, solo un milagro y los conocimientos del grupo de médicos a cargo podrían brindarle un final feliz.
Casi cinco horas después de la operación, la madre Amparo Díaz salió de sala de operaciones. El doctor Miguel Otoya, del hospital Rebagliati, le había salvado la vida.
Si bien se requerirá chequeos periódicos durante toda su vida, nada podrá ser más grande que la sonrisa de la religiosa el día en que presentó su caso ante la prensa.
Somos el país con el menor promedio de donantes a nivel de la región. Superemos los prejuicios y pensemos que de nosotros podría depender otro ser humano.